Arce japonés, un toque zen en mi jardín

¿Cómo cultivar arces en su balcón, patio o jardín?

El arce japonés ha estado nuevamente a la vanguardia de la escena de las plantas durante unos diez años. La delicadeza de su follaje dentado, la belleza de sus colores otoñales y la elegancia de su silueta lo convierten en uno de los árboles más buscados en viveros y centros de jardinería. Si aún no te has enamorado de este árbol asiático o lo harás pronto, aquí tienes todo lo que necesitas saber sobre cómo cultivar un arce en tu jardín, patio o borde de jardín.

Arce japonés: un poco de historia

En primavera, las hojas tiernas del arce japonés parecen haber sido talladas por un orfebre.

En la gran familia de los arces, los arces japoneses representan a los primos asiáticos de los arces azucareros y sicomoros canadienses que crecen en las calles de nuestras ciudades. En botánica corresponden a las especies Acer japonicum, Acer shirasawanum y, en particular, a la famosa Acer palmatum, cuyo nombre evoca la forma de la palma de la mano, en referencia a la forma de las hojas. Originarios del archipiélago japonés y de Corea, juegan un papel fundamental en el arte de los jardines japoneses.

En otoño, cuando adornan sus colores escarlata, los japoneses se reúnen para admirarlos. Esta costumbre tradicional llamada «momijigari» recuerda al famoso «hanami» que consiste en mirar los cerezos en flor. Introducidos en Europa alrededor de 1820, los arces japoneses seducen por su elegante crecimiento con copa redondeada, hermosa corteza roja y hojas palmeadas muy tiernas. Hermosos todo el año, resplandecientes en otoño, se han convertido en los últimos años en un elemento fijo en los jardines urbanos, trayendo consigo un poco del espíritu zen de los japoneses.
Ahora hay muchas variedades, algunas de las cuales se adaptan muy bien al cultivo en macetas, lo que significa que pueden crecer en su patio, balcón o incluso en el alféizar de su ventana…

Arce japonés: consejos para plantar

¡Los japoneses aman sus arces y entendemos por qué!

En Bayona, los viveros Maymou se especializan en el cultivo del arce japonés desde hace más de un siglo. Para Monique Angulo, que se hizo cargo del negocio familiar hace unos quince años, el arce es un árbol mágico del que habla con gran admiración: «El arce japonés crece en el jardín, hay espacio, extiende sus ramas donde puede», dice. explica. Siempre es el pequeño salvaje en el escenario, incluso en jardines japoneses muy formales, donde siempre me ha fascinado el hecho de que los japoneses, que lo podan todo, lo dejan pasar el rato como les da la gana.

¿Cómo plantar con éxito un arce japonés? El arce ama el suelo rico, fresco y bien drenado y los lugares soleados, siempre que esté protegido del agotamiento por calor y los vientos fríos. Gracias a su sistema de raíces que ahorra espacio, prospera en macetas en el patio o balcón, siempre que se plante en un suelo bien drenado, como una mezcla de tierra para macetas y tierra para horticultura. ¡No se requiere poda ya que el arce japonés se autopoda!
¿Qué errores evitar? Monique Angulo señala la vulnerabilidad de los arces a las corrientes de aire y su poca necesidad de fertilizantes: «Hay que tener mucho cuidado de no plantar los arces en un lugar ventoso», explica. Es un árbol al que le gusta estar protegido, de lo contrario será rápidamente «apoderado». El segundo consejo muy importante es nunca regar o fertilizar en exceso los arces. Es una planta frugal y económica, que requiere solo un riego ligero y una fertilización ligera en primavera. Finalmente, cuando hace calor, no dude en regar el árbol durante mucho tiempo una vez al mes para refrescar el suelo. »

¿Qué variedades de arce japonés elegir?

Rojo, amarillo, rosa y verde claro, cada variedad de arce tiene su propio color…

Todos los arces japoneses son exuberantes, ¡pero no todos tienen las mismas características! Acer palmatum, la variedad silvestre que se vuelve a sembrar naturalmente en los bosques japoneses, tiene un follaje verde delicado que dura mucho tiempo.

Los arces morados, por otro lado, cambian de color justo antes de los fuegos artificiales de otoño y luego pierden rápidamente sus hojas. Los mapas llorones tienen un hábito colgante muy atractivo, mientras que el híbrido «Orange Dream» tiene un impresionante follaje dorado. El arce «Shishigashira» sorprende con su follaje «arrugado», el «Sango Kaku» con su corteza de coral y hojas que cambian de color mes a mes.

También nos gusta Acer palmatum atropurpureum, Acer japonicum ‘Bloodgood’, ‘Red Dragon’ y Acer japonicum scolopendrifolium. Si no te decides, solo tienes que recogerlos…